formación gratuita · módulo 07
La IA no te miente: predice. Cuando no sabe algo, rellena el hueco con lo que suena más probable — y lo dice con la misma seguridad que un dato real. Hoy aprendes a detectar esos inventos y a verificar antes de fiarte.
Una alucinación es una respuesta inventada por una inteligencia artificial que suena tan segura y tan bien redactada como una verdadera. Ocurre porque un modelo de lenguaje no consulta una base de datos de hechos: predice, palabra por palabra, el texto más probable según lo que vio en su entrenamiento. Cuando no tiene información suficiente sobre algo, rellena el hueco con lo que suena plausible — y no avisa de que lo está haciendo. El riesgo es mayor con cifras, fechas exactas, citas textuales, leyes y datos poco frecuentes. A las alucinaciones se suman otros límites: los sesgos heredados de los textos con los que el modelo aprendió, la fecha de corte de su conocimiento y su poca fiabilidad en cálculos largos. La defensa práctica no es dejar de usar la IA, sino verificar: pedir la fuente, contrastar cifras y fechas en otro sitio y buscar uno mismo cualquier cita textual antes de usarla.
Una alucinación es eso: la IA no sabe algo, y en lugar de decir "no lo sé", completa la frase con lo que suena más probable. Sin mala intención — y sin ninguna señal de aviso.
¿Recuerdas la IA de juguete del módulo 5? Cuando el mensaje del logo se cayó de su ventana de contexto, le preguntamos el color… y respondió "azul marino, ¿cierto?" sin dudar un segundo. El logo era verde esmeralda. Eso, exactamente eso, era una alucinación: ya no veía el dato, y en lugar de reconocerlo, rellenó el hueco con algo plausible.
Un modelo de lenguaje no busca en una base de datos de hechos: arma la respuesta palabra por palabra con lo más probable. Casi siempre acierta… y cuando no, ni se entera.
Fechas exactas, cifras, citas textuales, leyes, personas poco conocidas. Cuanto menos vio algo en su entrenamiento, más tiene que rellenar.
Misma redacción, misma seguridad, cero dudas. En el texto no hay ninguna señal que te avise. La señal la pones tú: verificando.
Hazle las tres preguntas a esta IA de juguete y fíjate en el tono de las respuestas. Después destapa cuáles eran verdad.
IA de juguete con respuestas guionizadas: aquí no consultamos ninguna IA real. La gracia está en el tono: escucha lo segura que suena en las tres.
Cinco rondas. En cada una hay dos afirmaciones sobre el mismo tema: una es verdadera y verificable; la otra nos la inventamos — pero suena bien. Tu misión: tocar la inventada.
ronda 1 de 5
Toca la afirmación que creas INVENTADA.
Las afirmaciones verdaderas de este juego son hechos verificables; las falsas las redactamos a propósito para que sonaran creíbles. En la vida real la diferencia es una sola: nadie te avisa de que una de las dos es falsa.
Alucinar no es lo único que hay que conocer. Estos cuatro límites vienen "de fábrica" en todos los modelos. Toca cada ficha para ver qué hacer con cada uno:
No necesitas dudar de todo — solo de lo que vas a usar. Esta rutina de cuatro chequeos tarda segundos y te ahorra problemas reales. Ve marcando cada hábito que te comprometas a aplicar desde hoy:
0 de 4 hábitos marcados
Marcar la lista no verifica nada por sí solo, claro: el hábito se entrena usándolo. La próxima vez que la IA te dé una cifra, una fecha o una cita, esta rutina te va a sonar en la cabeza.
5 preguntas sobre lo que acabas de ver. Con 4 aciertos completas el módulo. Puedes repetirlo las veces que quieras.